Somos una agrupación comunitaria juvenil cuyo objetivo es de servir de soporte para la realización de trabajo comunitario.
Un grupo de personas con sentido comunitario y social, que soñamos con una sociedad más justa, promoviendo el sentido de comunidad y solidaridad como exponentes de la sociedad civil.
Un espacio de participación responsable y democrática en la toma de decisiones y la distribución de responsabilidades que requiere del compromiso de sus participantes.
Si tienes espíritu e intereses comunitarios, y tienes ideas o proyectos en temas tales como derechos juveniles, cultura, medio ambiente, superación de pobreza u otros, participa con nosotros.

jueves, 5 de marzo de 2009

Escuelas por el medio ambiente

Este año nuestro grupo trabajará con tres escuelas municipales de Quilpué en el proyecto “Escuelas por el medio ambiente” en el marco del Fondo de Protección Ambiental de CONAMA. Dicha iniciativa contempla incorporación de la comunidad educativa en un proceso que involucre la gestión ambiental, pedagógica y del entorno, en un proceso de Certificación Ambiental (SINCAE). De esta forma los alumnos, apoderados y docentes de las escuelas participantes – “Ignacio Carrera Pinto”, “Luis Cruz Martínez” y “Guillermo Zañartu”-, esperan alcanzar los estándares que les haga acreedores de la “Bandera verde”.

Alumnos de Brigada Ecológica de Escuela "Luis Cruz Martinez", de Belloto Norte.

martes, 24 de febrero de 2009

Taller de Reciclaje y Ahorro energético

En el marco del 2º taller de promotores ambientales, se realizó un taller de reciclaje y ahorro energético, por medio de la costrucción de "ollas brujas" y "lombricompostadores".

La olla bruja nos permite ahorrar más de un 50% de gas.



Con una simple caja podemos construir un habitat para lombrices rojas

martes, 13 de enero de 2009

Consejo Consultivo del Hospital de Quilpué

Este año hemos sido invitados a participar del Consejo Consultivo de Usuarios del Hospital de Quilpué, como una forma de aportar desde la perspectiva juvenil a mejorar los servicios prestados por este recinto de salud.



lunes, 12 de enero de 2009

Nosotros


Somos un movimiento juvenil, organizado como una organización comunitaria funcional. Este grupo se fundó en diciembre de 2005 en el marco de la capacitación en liderazgo para grupos y organizaciones juveniles, con el objetivo de promover instancias de participación juveniles en la comuna.
Para que los jóvenes logremos ser escuchados por las autoridades y para tener más representatividad es necesario que nos organicemos en un proyecto común para llevar adelante nuestros ideales. Es necesario recordar que los jóvenes no son sólo estudiantes de educación superior, sino que también están aquellos que estudian en la educación media y básica, junto con aquellos que por determinadas razones están fuera del sistema educativo, junto con aquellos que se encuentran trabajando.
Es necesario crear un movimiento juvenil en Quilpué, una iniciativa de, para y por los jóvenes. Un proyecto para dar cabida a las ideas y proyectos de diferentes jóvenes y agrupaciones juveniles en nuestra comuna. Junto con lo anterior, también es necesario que este movimiento tenga un horizonte en común, vale decir, en vez de trabajar cada uno por su cuenta, con poca difusión y teniendo dificultad para organizarse y/o transformar ideas en cosas concretas, es mejor que nos agrupemos en este movimiento para que nos demos a conocer, contemos con una buena organización y objetivos claros por los cuales trabajar.
La idea, por tanto, es canalizar las ideas, inquietudes, las distintas iniciativas e intentar integrar a aquellos jóvenes con ganas de participar en la sociedad.



  • Objetivos

Realizar distintas actividades en beneficio de los jóvenes y de la comunidad, promover las gestiones para la realización de encuentros juveniles, establecer vínculos entre las distintas organizaciones, generar propuestas hacia una política local juvenil y dar a conocer a la sociedad lo que proponemos como juventud ante los grandes temas nacionales y así aportar de manera activa en el desarrollo de nuestro país.

jueves, 18 de diciembre de 2008

La necesidad de la tradición


Todos hemos visto los últimos sucesos en Francia: jóvenes arrastrados por las circunstancias, encendiendo autos en la ciudad, lo que me lleva a pensar: ¿por qué? El mundo gira cada vez más rápido, de forma que ya casi no podemos ver lo que pasa a nuestro alrededor, cuando aquello ya está obsoleto. Lo escuchaba hoy en un programa de televisión: se hacía un recuento de los acontecimientos de los últimos meses, grandes catástrofes y otros, y la verdad de las cosas es que apenas las recordaba. Y eso no porque no me hubiesen impactado, sino sólo por algún extraño fenómeno de la memoria. El conocimiento del mundo se duplica a velocidades exorbitantes, la población crece y se diversifica. Las culturas se mezclan en un gran torbellino… y dentro de todo este embrollo hay aún personas, seres humanos con necesidades similares a los que habitaban esta misma tierra hace 20 ó 30 años (obsérvese el pequeño espacio de tiempo al que me refiero) y que necesitan de TIEMPO, para crecer, para desarrollarse, para entender el mundo en el que viven. Y ahora no hay nada a qué aferrarse, porque todo viene y se va tan rápido que sólo atinamos a tomar cada oportunidad que se nos presenta… ¡de hacer cualquier cosa!_ Porque hay que hacer de todo y no hay tiempo para pensar en qué tanto sirve. Es ahí cuando aparecen las nuevas culturas y esos ritos que tienen toda la pinta de pertenecer a culturas ancestrales o tradiciones establecidas. Llámese secta, religión, grupo político o algún similar, siempre aparece, en ese momento de desesperación, un grupo que parece estable, invariable, sólido y que nos da la sensación que puede, en una u otra medida, parar o bajarle el ritmo a este mundo. ¿Y qué nos pasa? Bueno, por falta de tiempo nos embarcamos en los ritos, en los juegos, en las costumbres de alguna comunidad que nos es, de buenas a primeras, extraña, pero fantástica e idealizada (por ese mismo momento emocional en el que estamos). Y nos creemos felices; partes, al fin, de un algo mayor a nosotros mismos. Al fin y al cabo estamos consumiendo. Consumiendo religión, consumiendo amistades, contactos, actividades, juegos, sociedad, amor, la vida misma. Y nos despertamos un día con un grupo de jóvenes prendiendo autos. Y nos preguntamos qué es lo que pasa. Y, en nuestro temor, en nuestra ansiedad, corremos a aquella sucursal de paz y tranquilidad a la que estamos suscritos y cuya membresía nos enorgullece, y consumimos otra vez. Mi humilde opinión, más bien parte de ella, es que esta humanidad ha evolucionado a velocidades dispares en lo que respecta a intelectualidad y espiritualidad. En los albores de nuestra especie no importaba, era despreciable el cambio, pero a medida que ha pasado el tiempo la diferencia se ha vuelto espeluznante. ¿Y qué se puede hacer?, ¿detener el progreso tecnológico? Oh, no, no. Más bien recuperar las instituciones sociales, la familia, y por sobre todo los tiempos para hacer cada cosa. No puede ser que niños de 9 años nos asalten a mano armada y que niñas de 11 esperen a su primer hijo. No es de viejos ni de anticuados eso de mirar hacia atrás. Tenemos que aprender de las buenas experiencias. Hace falta orden, no dictadura. Porque ahora lo que tenemos es libertinaje, y no libertad.


Pía Wiche Latorre