Somos una agrupación comunitaria juvenil cuyo objetivo es de servir de soporte para la realización de trabajo comunitario.
Un grupo de personas con sentido comunitario y social, que soñamos con una sociedad más justa, promoviendo el sentido de comunidad y solidaridad como exponentes de la sociedad civil.
Un espacio de participación responsable y democrática en la toma de decisiones y la distribución de responsabilidades que requiere del compromiso de sus participantes.
Si tienes espíritu e intereses comunitarios, y tienes ideas o proyectos en temas tales como derechos juveniles, cultura, medio ambiente, superación de pobreza u otros, participa con nosotros.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Taller de educación cívica: “Empoderándome como monitor en derechos y deberes ciudadanos”

https://monitoresenddhh.wordpress.com/

Lo que se busca con este taller es fomentar la discusión, el debate y el análisis sobre los diversos derechos y deberes que se encuentran regulados en nuestro ordenamiento jurídico (fundamentalmente en la Constitución Política).

Creemos que lo anterior permitirá que los jóvenes puedan participar en la comunidad como ciudadanos mejor informados, más preparados, y con mayor interés por los asuntos públicos, al mismo tiempo que fomentará la expresión de sus propias opiniones en un marco de respeto y tolerancia para con el otro.



Asimismo, este taller permitirá que los jóvenes participantes puedan difundir en sus respectivos entornos lo aprendido en torno a derechos y deberes ciudadanos, fomentando así que se incremente el número de ciudadanos activos en nuestras comunidades.

Este proyecto se plantea como un taller dirigido a jóvenes que tengan interés sobre la educación cívica, el derecho o los asuntos públicos, y que busquen convertirse en monitores en derechos y deberes ciudadanos, a fin de que puedan compartir en su comunidad lo aprendido en esta actividad.



Más información en https://monitoresenddhh.wordpress.com/

jueves, 19 de noviembre de 2015

Pobreza energética, como factor de vulnerabilidad social.



Actualmente, se habla mucho de eficiencia energética, y se asocia a grandes inversiones en costosas tecnologías.  También se expone como un gran avance a nivel país la cobertura casi universal en acceso a servicios energéticos como gas y electricidad.  Sin embargo, poco se menciona que un segmento importante de la población más carenciada, dispone del más del 10% de sus ingresos en cubrir estos servicios, con lo que dejan de acceder a una mejor alimentación o equipamiento para sus familias. Esta situación es conocida como "pobreza energética", e impacta negativamente en los quintiles más bajos de la  comunidad.







Durante los meses de septiembre a noviembre, gracias al fondo "Participa INJUV", nuestra organización capacitó a jóvenes de la comuna en conceptos de eficiencia energética y tecnologías apropiadas como las"ollas brujas", como una forma de aportar al cuidado del medio ambiente, y de disminuir el consumo de energía, con lo cual se reduce la "pobreza energética".




Ademas visitamos  en sus domicilios a familias de bajos ingresos  de la comuna, con el fin de recoger en terreno información de sus hábitos y consumos en gas, electricidad y agua, y como estos impactaban en su situación económica.  En cada visita, las participantes nos contaban lo difícil que se hace cubrir los consumos energéticos ya que son una parte no despreciable de sus ingresos, y como muchas veces el temor de que sean cortados los servicios básicos se hace presente mes a mes. Compartimos con cada una de estas familias la posibilidad de que aplicaran hábitos de eficiencia energética y la construcción y uso de "ollas brujas", una tecnología apropiada que permite ahorrar cerca de un 30% del gas usado  al cocinar alimentos.


Agradecemos a los voluntarios y voluntarias que participaron de esta iniciativa, y a cada una de las familias que nos abrieron las puertas de sus hogares para poder compartir con ellas los principios de la eficiencia energética y el uso de tecnologías  apropiadas, que con dedicación y esfuerzo cada una de ellas se dio el trabajo de construir y usar, como una forma de ahorrar energía para beneficio de su presupuesto familiar y el cuidado del medio ambiente.




miércoles, 12 de agosto de 2015

Botica natural, emprendimiento social en LGT.

Durante el presente año , ejecutamos un proyecto de emprendimiento social, en el Liceo de Gastronomía y Turismo de Quilpué, denominado, "Botica Natural".
 tiene por finalidad aportar herramientas para que el grupo pueda ser capaz de transformar una situación problemática en una oportunidad para emprender. El proyecto busca fomentar las habilidades de jóvenes con actitud persevante y motivadora.



Habilitación de "Botica natural"







martes, 28 de enero de 2014

Familias Jóvenes Adolescentes: antecedentes para su reconocimiento como conformación familiar diferenciada


En Chile existe escaso conocimiento sobre la maternidad y paternidad en la  juventud y adolescencia,  menos aún sobre los arreglos familiares que se conforman en dicha etapa de la vida. (Palma, 2009).
Recientemente, un estudio de caso efectuado por Julieta Palma (2009) nos aporta información estadística descriptiva de las familias con jefe de núcleo mayor a 29 años. Basándose en la Encuesta CASEN, se obtuvo que de los 5.312.894 núcleos familiares que existían en Chile, un 13, 9 % de la población tiene como jefe de núcleo a una persona menor a 30 años, cifra que corresponde a 736.058 núcleos, los cuales integran a 1.856.287 personas. La distribución por edades al interior de las familias jóvenes muestra que un 8,5% de ellas corresponde a núcleos adolescentes: 62.713 núcleos (Palma, 2009:24). En su conjunto, los núcleos jóvenes están integrados por cerca de 1.850.000 personas contabilizando a todos sus miembros, lo que corresponde a cerca de un 12% de la población chilena. 
Sin embargo para efectos de la CASEN, estos grupos familiares son invisibilizados, pues la unidad de análisis es el hogar. Al respecto es importante la distinción de hogar y familia para los análisis de familia, pues “en estas condiciones, las responsabilidades y obligaciones familiares pueden  estar a cargo de miembros que no comparten el hogar. También el amor y el cuidado pueden ser ofrecidos y recibidos sin convivencia cotidiana. Sólo un enfoque en que se privilegien las transiciones y los procesos puede dar cuenta de esta dinámica familiar particular” (Jelin, 2005 en Arriagada, 2007).

La familia ha cambiado. Procesos propios de la modernización han llevado a una destradicionalización de las tipologías familiares. No obstante, aún hay cambios que no han sido reconocidos.
Los sistemas familiares no cambian por sí mismos, sino que lo hacen como resultado de otros cambios económicos, sociales y culturales que modifican o alteran las normas establecidas sobre deberes y derechos, así como de poderes y dependencias intrafamiliares (Urzúa, 2008)
Familia nuclear biparental” o “Familia monoparental”, “Familia extensa” y “Familia reconstituida”, son algunas de las tipologías de familia, establecidas desde la perspectiva tradicional para diferenciar las diversas composiciones de grupos familiares que se han ido conformando en la sociedad.
Estas formas de familia, según nos hacen conocer diferentes investigaciones históricas, se habrían desarrollado, más bien, en una época relativamente tardía, en parte bajo la influencia del cristianismo y fundamentalmente con el paso de la sociedad preindustrial a una sociedad industrial, con la transformación que experimenta la familia como comunidad económica y de trabajo, con el ascenso de la burguesía en los siglos XVIII y XIX" (Beck-Gernsheim, 2003).
Estas tipologías tradicionales de familia dan cuenta de la diferenciación que existe al interior del sistema familiar, sin embargo la familia continúa inmersa en procesos de cambios, propios del dinamismo de la modernidad, por ende estas tipologías se tornan insuficientes para incluir a la diversidad de conformaciones familiares.
Para comprender la realidad de las familias y de sus miembros, es necesario descubrir las explicaciones basadas en la interacción, representaciones e historias de los miembros, como las explicaciones basadas en las relaciones del grupo familiar con el entorno.
Las transformaciones que la modernidad y modernización han introducido tanto en las identidades sociales, como en ámbito productivo y demográfico, han repercutido de forma gradual en las tres dimensiones clásicas de la familia: la sexualidad, la procreación y la convivencia. (Jelin, 2008 citado por CEPAL, 2004). En palabras de Tironi, la familia chilena “está  viva”: la familia es una institución social viva, y por lo tanto, hay que entenderla en constante construcción, tanto en términos sociales, como en términos de la vida diaria de la persona.

En este “abanico de variantes”, la Familia Joven Adolescente ha sido invisibilizada como una configuración familiar, particular y diferenciada. Si bien se ha derrocado la tipología tradicional, existe un grupo familiar no reconocido como tal desde su condición de familia: la denominada “familia joven adolescente”, por cuanto quienes encabezan su núcleo familiar son jóvenes en etapa de adolescencia, aquella que comprende 15 a 19 años de edad (10 – 14 adolescencia temprana; 15 a 19 adolescencia tardía, UNICEF, 2011). 
Exceptuando algunos trabajos recientes sobre jóvenes escolarizados (ver Molina, Marta; Ferrada, Cristina; Pérez, Ruth; Cid, Luis; Casanueva, Víctor  y García, Apolinaria (2004);  Olavarría, José; Palma, Julieta; Donoso, Alina y Valdés, Teresa (2006)  y estadísticas vitales sobre maternidad y fecundidad adolescente, no se dispone de información respecto a este grupo de la población, que permita conocer sus características, vulnerabilidades y potencialidades. En este sentido, cabe destacar que el objeto de estos estudios ha sostenido una fragmentación de la realidad, en tanto se estudia prioritariamente a la mujer adolescente, marginando así el estudio desde su condición de familias.

En este contexto, la adolescencia supone un particularidad desde el ámbito biológico, psicosocial, afectivo, educativo y cultural. Las familias adolescentes y jóvenes se estructuran de forma diferente al conjunto de familias del país.
Un primer elemento que las distingue, es la etapa vital en que se encuentran quienes las encabezan.  Tradicionalmente, se identificó a la juventud como una fase de transición entre dos etapas: la niñez y la adultez. Desde la perspectiva del desarrollo biopsicosocial, el inicio de la juventud se asocia a la pubertad y la adolescencia, con todos los cambios psicológicos y hormonales que dicho proceso conlleva, como la identificación sexual y el desarrollo de las características sexuales primarias y secundarias, la búsqueda de autonomía e independencia, el cambio de la importancia en los grupos de referencia, el diseño de proyectos personales de  vida, entre otros rasgos definitorios (CEPAL, 2004).
El límite entre juventud y adultez se ha asociado al inicio de la vida laboral, la conformación de una nueva familia y el rol de padre o madre (CEPAL, 2004). No se puede hablar de una juventud homogénea, sino de una etapa en que sus integrantes viven un proceso de cambio, en cuyo desarrollo se suceden etapas diferenciadas en cuanto a las principales actividades que realizan (estudio versus trabajo) , su grado de independencia y autonomía (económica y afectiva) y al rol que ocupan en la estructura familiar (hijo, jefe de hogar o cónyuge). Es una etapa en la cual varios e importantes procesos tienen lugar. La juventud tiene que ver con el período  que media entre, por un lado, la educación formal bajo tutela del hogar de origen y,  por otro lado, la integración al mundo del trabajo y la formación de una familia propia (Cousiño, 1997 en INJUV, 2012)
El informe sobre el Desarrollo Mundial 2007 señala que los jóvenes están atravesando cinco procesos de transición, en las áreas de: estudios, trabajo, estilos de vida saludable, constitución de familia y ejercicio de los derechos cívicos.
Los y las jóvenes latinoamericanos y caribeños enfrentan una realidad compleja y llena de desafíos, sobre todo en lo que se refiere a educación, trabajo y demás derechos sociales no garantizados. Estos indicadores de condición juvenil permiten situar a los jóvenes en contextos diversos que enmarcan sus deseos, prácticas, búsquedas, esfuerzos y retos. (Reis&Tejeda, 2008:15)
En relación a la maternidad y paternidad durante la juventud, esta se distribuye desigualmente en la sociedad, concentrándose en las mujeres y en los segmentos más vulnerables. Por una parte, se aprecia que las mujeres son quienes han debido enfrentar la maternidad más tempranamente que los hombres; y por otra, son las y los jóvenes de nivel socioeconómico bajo y medio quienes experimentan en mayor proporción la maternidad/ paternidad (INJUV, 2013). Esto impacta y diferencia las trayectorias individuales de quienes viven dichas situaciones, dificultando el alcance de niveles educacionales que les permitan mejores oportunidades de inserción laboral.
Por lo tanto, la jefatura femenina tiene una incidencia importante entre las familias jóvenes adolescentes. Pero es en el grupo de familias adolescentes (cuyo jefe/a es menor de 20 años) donde existe un mayor peso de éstas: nos encontramos con un 73,9% de los núcleos que tienen a una mujer como jefa de familia. En el caso de los núcleos adolescentes la realidad predominante es la monoparentalidad (59,7%), problemática fuertemente asociada a la deserción escolar y a la pobreza. Estas muestran un peso mayor a medida que los ingresos de las familias son menores. Una situación algo distinta se aprecia en el caso de las familias jóvenes biparentales con hijos (modelo de familia tradicional), las que encuentran su mayor peso en los quintiles de ingresos medio-bajo (quintil II) y medio (quintil III), con un 40% del total de familias de cada quintil (Palma, 2009).
Siguiendo en lo socioeconómico, el grado de autonomía de las familias adolescentes y jóvenes esta dado principalmente por el nivel de ingresos que ellas poseen. Sólo un tercio de las familias pertenecientes al quintil más pobre de la población pueden ser definidas como hogares jóvenes adolescentes autónomos.  (Palma, 2009)
Otro aspecto importante, es la caracterización de las familias adolescentes y jóvenes, desde su estado civil o conyugal del jefe/a de núcleo: destaca una gran mayoría de jefes/as solteros (46,6%%), seguida de una tercera parte de los casos que convive con una pareja. Las personas casadas, representan menos del 20% de los casos. (Palma, 2009). Este es un elemento central en el análisis de la familia joven adolescente, las que se caracterizan cada vez más por el aumento de la soltería y de las relaciones menos formalizadas en la institución del matrimonio. Por lo que se refiere al estado civil, casi la totalidad de este segmento se declara soltero. Asimismo, el 94% de las y los jóvenes pertenecientes a este tramo de edad vive en su hogar de origen, manteniéndose de esta forma la tendencia observadas en años anteriores. (INJUV, 2012)
Desde su integración al sistema educacional se observan problemáticas como la deserción escolar y el acceso a la educación superior. La deserción escolar se asocia principalmente con el nivel de pobreza de las familias, no obstante se asume que en ella también concurren factores de expulsión del sistema educacional (inadecuación de la oferta educativa) y de atracción de otros campos (necesidades sociales y de trabajo) (UNICEF, 2000 en Palma, 2009). En relación al mercado laboral se observa una precarización de la situación de las familias encabezadas por una mujer, especialmente de entre en los sectores más pobres de la población.
La relación entre estudiar y trabajar presenta varias combinaciones. Del total de jóvenes, el 33% solamente estudia. El 10% del total realiza ambas actividades, al que se agrega el 5% que estudia y busca trabajo. Es decir, se estiman 645 mil estudiantes económicamente activos. Complementariamente, el 30% de las y los jóvenes sólo trabaja. Dentro de ese grupo, hay diversidad de situaciones según el nivel y completitud de los estudios previos. (INJUV, 2012)
Estas particularidades caracterizarán, a su vez, los elementos conceptuales, los significados y valoraciones que éstos tengan acerca de sí mismos y de familia. De este modo es necesario considerar e incorporar la opinión de la población joven, que tienen ideas y conceptos propios respecto de sí mismos, de sus vidas y de la familia.

Recientemente el Gobierno de Chile, mediante el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, MINVU, anunció el lanzamiento de una iniciativa habitacional destinada a familias jóvenes. La iniciativa denominada “Chao suegra” consiste en un subsidio al que pueden postular familias que contenga al menos 2 integrantes, parejas solteras, mamá e hijo, papá e hijo, entre otros, haciendo una declaración de núcleo familiar. No obstante, la visibilización y reconocimiento de las Familias Jóvenes constituye aún un desafío para las políticas públicas. Los esfuerzos pendientes se orientan a una validación de las potencialidades y vulnerabilidades de las familias cuyos núcleos son encabezados por jóvenes chilenos, en el contexto social, económico y cultural del Chile actual.  


Sibia Salazar Cerna 
Trabajadora Social /
Integrante de JxQ

martes, 27 de agosto de 2013

Séptima encuesta de juventud



Hoy se publicaron los resultados de la Séptima Encuesta Nacional de la Juventud, realizada por el Injuv (Instituto Nacional de la Juventud), los que arrojaron que el 81% de la población entre los 15 a 29 años, está poco o nada interesada en política; mientras que en el aspecto de la vida sexual, el 88% usa algún tipo de métodos anticonceptivos.


POLITICA Y PARTICIPACION CIUDADANA
Respecto a la participación juvenil, el informe expresa que el 23% de la población joven ha participado en alguna marcha en el último año, 18% en un paro y 10% en una toma.
Sobre la educación y empleo, la mitad de la población joven está estudiando, mientras que el 40% trabaja, el 11% no estudia ni busca trabajar y el 75% vive en su la casa de sus padres.


VIDA SEXUAL

En cuanto a este tópico, la cantidad de jóvenes que declara haber usado algún tipo de tecnología preventiva en su relación sexual, aumentó en 16 puntos respecto al año 2006 (72%).
De los jóvenes sexualmente activos (71%) el 49% manifestó usar condón en su última relación sexual y el 38% dijo utilizar la píldora anticonceptiva.
Asimismo, la encuesta manifiesta un patrón de conducta de la juventud actual sobre el matrimonio y vida en pareja, pues según el estudio los jóvenes solteros aumentaron de un 70% (1994) a un 90% (2012).


DROGAS Y ALCOHOL

El 64% de las personas jóvenes dice haber ingerido drogas en el último año, disminuyendo a la medición realizada en el 2009 que arrojó un 78% de jóvenes consumidores.
Las drogas más utilizadas son el alcohol (62%), el tabaco (49%) y la marihuana (17%). Además, el solamente el 29% de los encuestados declara estar de acuerdo con la comercialización y consumo de la marihuana.


REDES SOCIALES

El 61% de los entrevistados entre 15 a 29 años declara que Facebook y Twitter son una mejor herramienta que el voto para dar a conocer las demandas de la gente.
En el mismo sentido, cerca del 70% está de acuerdo con la importancia de las redes sociales para convocar actividades sociales, incluso el 48% de ellos, manifiesta que usa internet para interactuar en redes sociales, seguidos por el chat (37%), enviar y recibir e-mails (30%) y buscar información para estudio o trabajo (27%).
Descargar / encuesta aquí http://www.injuv.gob.cl/portal/wp-content/uploads/2013/08/SEPTIMA-ENCUESTA-NACIONAL-JUVENTUD-2.pdf

Fuente: La Tercera.

sábado, 8 de junio de 2013

Cuarta parte de los jóvenes "Ni-ni".


Uno de cada cuatro jóvenes de entre 19 y 30 años no estudia ni trabaja, según un estudio realizado por el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), basado en la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen) 2011.
El término de "NI-NI " hace referencia al sector de la población que en la actualidad no está trabajando ni estudiando (Ni estudia, ni trabaja), siendo la mayoría jóvenes en edad escolar. Los principales detonantes de este problema son la falta de empleo, la deserción escolar y la baja calidad educativa.
Si bien la baja participación y ocupación juvenil se ha atribuido a un mayor acceso a la educación (Chile tiene la menor tasa de ocupación juvenil de Sudamérica, según la OIT y la Cepal), las cifras demuestran que aún hay una proporción relevante de jóvenes que no estudia ni trabaja, fenómeno denominado por los expertos como “Nini”.
De acuerdo a la Casen 2011 -dice LyD-, de las 3.405.871 personas entre 19 y 30 años, el 25% no estudiaba ni trabajaba, lo que implicó una reducción de 4% respecto de la cantidad de jóvenes que constató la Casen 2009 en esta situación (ver infografía). Al mismo tiempo, el 25% permanecía en el sistema educacional y el 50% restante se encontraba ocupado.
La realidad varía al examinar lo que ocurre por género. Mientras que del total de hombres entre 19 y 30 años, el 14,9% se cataloga como “nini” -lo que significó un retroceso de 3,1 puntos porcentuales en dos años-, entre las mujeres la proporción subió de 34% a 34,9% en igual período.
Cecilia Cifuentes, investigadora de LyD, asegura que “la inactividad de los jóvenes es uno de los principales problemas del país”, sobre todo en los segmentos de menores ingresos. A su juicio, el fenómeno responde a que la “educación no los prepara para el trabajo”.
Al ahondar en los estratos socioeconómicos, las mayores proporciones de “nini” están en los deciles más bajos. En el primer decil -donde el ingreso promedio por hogar es de $ 101.568 según el INE-, el 64,9% de las mujeres entre 19 y 30 años no estudia ni trabaja; en hombres, la cifra es de 44,7%.

¿SOLUCIONES?

La próxima semana, el gobierno enviaría al Congreso un proyecto de ley para crear un nuevo contrato para jóvenes, según anunció en la Cena Anual del Comercio el Presidente Piñera.

“Hay espacio para ser especialmente flexible con los jóvenes, porque necesitan tener una primera experiencia laboral para poder ingresar de manera formal al mercado laboral”, afirmó Andrea Repetto, economista de la U. Adolfo Ibáñez.

Sin embargo, y pese a que concuerdan en que es necesario dar mayor flexibilidad a la distribución de jornadas, los economistas aseguran que también se requieren otro tipo de medidas.

“Los problemas para ingresar al mercado laboral tienen que ver con motivos como una cierta desconexión entre el sistema educacional y el mercado laboral, lo que se suma a que muchos jóvenes vulnerables están en un círculo social en el que no hay empleo”, acotó Repetto. A su juicio, una solución sería potenciar el uso del subsidio al empleo joven y fortalecer el sistema de intermediación laboral. “Si tienes un 60% de los jóvenes que se gradúa del sistema escolar, pero que no ingresa a la educación terciaria, es natural que no encuentren un empleo, y por eso tienes que ayudarlos”, agregó.

Para Cifuentes, esto se debe complementar con un salario mínimo diferenciado, ya que los niveles actuales “desincentivan la contratación”.

Andrés Santa Cruz, presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), aseveró que, a juicio de los empleadores, “se debe dar más flexibilidad, permitiendo a los jóvenes distribuir sus jornadas”.

Fuente, "La Tercera".